Introducción

Sergio Ribeiro (Lisboa, 1962) es un artista español con raíces portuguesas que, actualmente, reside en Pontevedra (Galicia, España). Su pasión por el arte empieza a muy temprana edad, pues tanto su padre como su abuelo eran artesanos. Desde niño estuvo en contacto con el trabajo de los materiales, pero fue a los 7 años cuando se vio completamente inmerso en la artesanía.

Habiéndose mudado de país y de idioma y en un momento de enormes cambios para quien era sólo un niño, fue acogido por un viejo zapatero en su taller. Y allí pasaba el tiempo, escuchando sus hazañas en la guerra de África mientras lo veía confeccionar rasquetas para las suelas de los zapatos a partir de latas de aceite usadas. Así fue como el niño se desarrolló en un ambiente de trabajo que le ayudó a ser curioso, a probar técnicas diversas y jugar con los materiales. Y siempre rodeado de historias que hicieron de él un artista aventurero y soñador.

En su crecimiento artístico destaca a diferentes maestros (por cronología): Roberto Estanga, Guillermo Pedrosa, Manuel Rial, Víctor Corcoba, Diego F. Columé, Lolo Serantes y Raúl Gil Burés. Todos ellos le fueron guiando en su desarrollo. Y su inquietud lo llevó a recorrer el mundo en busca de arte: Roma, París, Ámsterdam, Buenos Aires, Florencia,Marrackech, Berlín, Lisboa, Madrid, Bilbao… Ciudades donde encontró conocimiento e inspiración para crear.

Tras toda esta larga investigación con materiales y técnicas, el artista se declina por el óleo y la pintura acrílica. Inicia su obra con el montaje de las telas y la aplicación de fondos. Crea sus propios colores y sigue explorando durante horas en su estudio, trabajando y desarrollando nuevos temas y nuevos medios para llevarlos al lienzo. Su estilo se acerca muchas veces al impresionismo, por la pincelada rápida y las manchas de colores que componen las figuras. Sin embargo, a veces juega con colores expresionistas y otras experimenta con lo difuso de la realidad, encaminándose hacia la abstracción. Le gusta crear texturas en sus cuadros, algo que consigue gracias a los fondos, a las pinceladas desiguales y a la incursión de otras técnicas y materiales. Es una obra en constante evolución. Si algo sí es totalmente impresionista es la tendencia a pintar del natural, la necesidad de captar la realidad en la que vive y que lo rodea en el mismo momento. De esta manera, podremos encontrar muchas referencias a su vida, a su entorno y a sus viajes en los temas de sus pinturas. Sus cuadros entonces se transforman en una suerte de diario personal, que nos muestran lo que sus ojos han decidido reconocer y estudiar.Y en los que podemos reconocer esa juventud artesana en la Galicia de las Rías Baixas y los sueños del niño que quería vivir aventuras y ver mundo.

Su afición a pintar del natural le ha llevado a participar en los múltiples concursos de pintura rápida que se desarrollan a lo largo de nuestro país, siendo galardonado en alguno de ellos (véase “Currículum”). Emprendedor nato e involucrado ya en los concursos de pintura rápida, decide crear a iniciativa propia dos concursos ya consolidados: el Concurso de pintura rápida de Barro y el de Cuntis (Pontevedra). Su preocupación por el arte se ve en su actividad a favor del colectivo de artistas que lo compone. Crea el grupo Artistas de Pontevedra y es miembro de diversas asociaciones de artistas de España y Portugal. Siempre inmerso en nuevos proyectos, suele involucrar a otros artistas en exposiciones colectivas, ferias o jornadas de pintura al aire libre.

En definitiva, Sergio Ribeiro es un artista movido por su pasión, con una mente curiosa e innovadora y en constante desarrollo artístico. El artista que firma hoy el cuadro no va a ser igual que el que lo firme en el futuro, a pesar de que la letra sea la misma. Pero evoluciona gracias a todas las experiencias y conocimientos que lo han ido formando hasta el artista que es hoy. Aquí encontrará sus trabajos, así como toda la información sobre sus exposiciones. Esperamos que disfrute.

Y le gusta terminar recordando la frase que se mantiene grabada sobre su chimenea de piedra: Tolerantia Mundus Movo (“La tolerancia mueve el mundo”)

(Texto de: María Gil)